COTIDIANO

El hilo rojo

Cuenta la leyenda que un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, a pesar del tiempo, del lugar, a pesar de las circunstancias… No importa lo que tardes en conocer a esa persona, ni importa el tiempo que pases sin verla, ni siquiera importa si vives en la otra punta del mundo: el hilo se estirará hasta el infinito pero nunca se romperá. Puede tensarse o enredarse, pero nunca jamás podrá romperse porque somos nosotros los que a lo largo de nuestro camino, vamos descubriendo todas las extensiones de ese hilo, las cuales nos conducen hacia personas que se convierten en una parte muy importante de nuestras vidas. Este hilo está contigo desde tu nacimiento y te acompañará a lo largo de toda tu vida.

La leyenda proviene de una creencia oriental que forma parte sobre todo, de las mitologías china y japonesa, y cuenta que las personas predestinadas a conocerse están atadas por un hilo rojo a su dedo meñique y en cualquier tipo de lazo afectivo, bien sea de pareja, amistad e incluso entre padres adoptivos e hijos.

Y algo de verdad debe guardar esta leyenda, porque yo he encontrado a lo largo de mi vida y hasta hoy, muchas de esas personas maravillosas e importantes que forman parte de mi destino… y espero seguir encontrando muchas más por el camino.

Me siento AFORTUNADA. Y hoy, este post está dedicado a ellos: LOS AMIGOS

Y en este lugar idílico del que ya les he hablado en un post anterior, volvimos a vivir momentos únicos. Podría llenar páginas con todas las anécdotas que disfrutamos de nuevo en «la cabaña». Pero vamos por partes… porque no vayan a creer que estas caritas angelicales fueron siempre así. Si partimos de los nombres con los que fuimos «bautizados» por un miembro del grupo… se podrán hacer una idea del resto de la historia. Aquí están pues, Deliciosa, Cenicienta, Chica Mala, Abuelita y Mentiroso (provisional)… esto suena al clan de los 7 enanitos!! cinco, en este caso…

Bueno, les pongo en situación… este fue el entorno de nuestro fin de semana y también las vistas desde nuestra terraza, pero no serían los únicos paisajes de los que íbamos a disfrutar.

Como siempre, nuestra historia comienza un viernes después del trabajo. Nos reunimos todos para ir juntos en el mismo coche y salimos a la hora acordada, esta vez, sin contratiempos. Comenzamos nuestra ruta por carretera hasta el ferry que enlaza con la siguiente vía que nos conduciría a nuestro destino. Un trayecto de unas cuatro horas en las que no podían faltar la música, historias de nuestro día a día y risas, muchas risas. Como ven, los primeros ingredientes de una buena terapia de fin de semana.

Cuando por fin llegamos a la cabaña, acomodamos nuestras cosas y comenzamos a preparar la cena que daría paso a «la fiesta». Y  no hay nada mejor que diez manos a la obra, puesto que en un momento habíamos puesto una mesa con diferentes y ricas comidas. Y que bien sabe todo cuando se está en buena compañía. Cuando sin esfuerzo ni coste alguno surge una complicidad sincera, la confianza, la afinidad, la comunicación, el dar sin pedir nada a cambio… porque la única manera de poseer un amigo, es serlo…

Hacía ya unos meses que habíamos acordado este fin de semana. Por eso cuando por fin llegó el día, no podíamos hacer otra cosa más que aprovechar cada momento que se nos brindaba. Como decía antes, una terapia que a todos nos hace falta de vez en cuando. Y es tan simple como «disfrutar de la vida», de las pequeñas cosas, de las personas que tenemos a nuestro lado y que dan significado a nuestras vivencias… porque el tiempo pasa muy rápido y lo que vivimos cada segundo, es lo que pasa a formar parte de nuestro inmenso baúl de recuerdos.

Y eso fue lo que ocurrió… «se formó la gozadera» música, baile, juegos, cine en casa, bebidas y aperitivos, confidencias a altas horas de la madrugada, el café de la mañana siguiente, un rico desayuno, paseos por la naturaleza, y todo acompañado de muchas risas. Reímos hasta llorar de risa!!

Ahora viene la guinda del pastel… si afortunada soy por poder compartir momentos como estos con amigos como ellos, afortunada también por poder disfrutar de los espectáculos que me brinda este país casi a diario. Tuvimos la suerte de presenciar un atardecer precioso en un lugar todavía más bonito. Así que no cabía en mí de lo feliz que me hizo poder captar con mi cámara imágenes de ensueño que ahora comparto aquí. Y aunque la fotografía nos puede trasladar a otros mundos e historias, nada se compara con vivirlo en primera persona. Con ellas y esperando que las disfrutes tanto como yo, cierro este post que podría haber sido un libro. Un libro que habla sobre el poder de la amistad. Porque los amigos son la familia que elegimos… y la familia son las personas de tu vida que te quieren en la suya. Son aquellos que te aceptan por quien eres. Aquellos que harían cualquier cosa para hacerte sonreir y aquellos que te aman sin importar nada. Alguien que es capaz de tocar tu corazón desde el otro lado del mundo…

 

 

 

 

 

 

6 Comments

  • Miguel

    Mirandote de cerca, o mirandote de lejos, siempre nos sorprendes con imàgenes de ensueño y palabras preciosas que nos invitan a fortalecer nuestra amistad! Un abrazo Alicia!

    • Alicia

      Muchas gracias Miguel! me alegra que te haya gustado… las palabras salen solas cuando lo que hay que decir sale del corazón. Gracias a cada uno de ustedes por brindarme su amistad.

  • Lola Tierno - Soñando entre Nubes

    Alicia, siempre consigues dejarme sin palabras viendo tus fotografías.
    Cómo vivir ese momento sin haber estado allí, sentir ese helador frío en las mejillas, mientras el termostato del salón marca 23 grados.
    Oír el ruido de los pasos al mirar esas casas de ensueño y por si esto fuera poco, disfrutar también de tus palabras.
    Pueden sentirse muy afortunados tus amigos de ser los «culpables» de este bonito post, en el que hablas de algo tan importante como es la amistad.
    Yo es verdad que tengo el listón de ella quizás demasiado bajo, pero soy así y disfruto siéndolo.
    Creo a ojos cerrados como tú, en ese famoso hilo rojo, y sé que algún día todo esto que te escribo aquí podré hacerlo en persona con mi dos amores, y si es en ese país de cuento mejor que mejor 😉

    Un abrazo enorme Alicia para ti, tu familia y ese increíble grupo de amigos

  • Alicia

    Muchas gracias Lola siempre por tus bonitas palabras. Me alegra mucho que disfrutes de estos paisajes a través de mis fotografías, pero estoy segura de que algún día serás tú quien dispare con tu propia cámara y te lleves las fotos con las que sueñas tanto. Yo siempre he valorado mucho las amistades, creo que son necesarias y muy importantes en nuestra vida, sobre todo como en mi caso ahora, que estoy en otro país y mi familia y amigos de siempre están muy lejos. Pues «ellos» y otros cuantos más que tengo por aquí, junto con la familia que mi marido y yo hemos formado, son las únicas personas que están presentes en mi día a día. Por eso es importante cultivar y cuidar para recoger frutos como estos de los que hablo en el post. Un abrazo muy grande para ti y para tu familia. Y seguro un día, nos tomamos un café nórdico!!

  • Geisha

    Hola Alicia! Que bonita historia y q bien describes todo, con tus palabras trasladas a uno hasta el lugar. Eres una artista y has compartido unas fotos preciosas. Un beso para los cuatro.

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