RELATOS CORTOS

La cita

Como hacía habitualmente, dejaba su taza de té caliente en la mesita al lado del sofá. Acomodaba algunos cojines y su manta preferida para las frías tardes de invierno. Se fundía en su pijama y sus calcetines de lana. Buscaba sus gafas en el bolso y las dejaba también en la mesa. Un cuaderno de notas y un lápiz, porque siempre le había gustado escribir. Se ponía una de sus cremas perfumadas en las manos, esa sensación de suavidad y el leve olor que permanecía con ella, hacían más agradable el momento. Y todo esto, se había convertido en un ritual. Un ritual que repetía noche tras noche.

Entonces se dirigía decidida a su habitación y allí estaba él, esperándola como cada noche. Silencioso, paciente, emocionado por la llegada inminente de ella. Y la esperaba como quien espera la primavera, con toda su luz y explosión de colores. La emoción lo recorría por todos lados. Ya se acercaba la hora. Ella estaba ya cerca, muy cerca. Conocía sus pasos que avanzaban hacia él. Conocía su caminar…

Ella entró por fin en la habitación y posó su mano sobre él. Él se estremeció al sentir su calor. Juntos se fueron al sofá, donde todo estaba listo para la cita. Ella se acomodó y dio un sorbo a su té, saboreándolo con los ojos cerrados. Después se inclinó sobre él y se fundió en sus páginas. Él estaba radiante de felicidad porque otra noche más, ella lo había elegido y porque sabía que aún quedaban muchas noches más antes de la despedida. Ella viajaba a través de las historias que él guardaba sólo para ese momento. Se evadía durante un rato de su realidad y eso la hacía feliz. Y así, cada uno sucumbiendo a los encantos del otro, se encontraban cada noche. Ella con su ritual y él con su ansiosa espera, no faltaban nunca a la cita…

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